Somos un Instituto religioso que, movidas por el testimonio del corazón misericordioso de Jesús, buscamos en todo la mayor gloria de Dios, la salvación de los hombres y nuestra propia santificación.
Vivimos una vida consagrada, en comunidad de fe, de amor fraterno y de servicio apostólico, según nuestro peculiar Carisma en la Iglesia: ser consuelo en la soledad.
Desde el inicio de la fundación, Santa Genoveva Torres, fundadora de nuestra familia religiosa, hizo suya la misión de cuidar y atender a las señoras que vivían en soledad, ofreciéndoles un hogar dentro de nuestras residencias. Nuestra misión se extendió a otras obras de apostolado como escuelas apostólicas, catequesis, pastoral juvenil, comedores para niños sin recursos. Realizamos este servicio desde la acogida, la escucha, la asistencia y el cuidado específico de los destinatarios de nuestra misión. Atendiendo con preferencia a quienes sufren la pobreza de la soledad.
Vivimos cada día la Eucaristía, recibimos el Cuerpo del Señor le adoramos y le alabamos en el mismo Sacramento. Esto nos ayuda a la interioridad, al silencio profundo, a vivir en actitud de conversión, a la intimidad con Dios, a la oración y al espíritu de oración.
La Congregación, en cada uno de sus miembros, está llamada a reproducir en la propia vida, la misericordia que brota del Corazón de Jesucristo. Este es el eje vertebral de nuestros valores congregacionales, que se complementa, principalmente, con las actitudes que aparecen en este acróstico.
Desarrollar el espíritu familiar entre todas las personas que nos rodean, potenciando el carisma en nuestro apostolado para ser consuelo en la soledad, hoy.
A SANTA GENOVEVA TORRES
Este año celebramos
con gran gozo y alegría
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