Con la llegada del verano, los planes, los viajes y el tan ansiado descanso empiezan a hacerse presentes. Sin embargo, el verano también tiene una doble cara, esa que no se mucho, pero que también está muy presente: la soledad de los mayores también en esta época del año y el entretenimiento demasiado tecnológico de los niños.
Por ello, en este artículo te contamos qué buenas prácticas puedes aplicar con los más pequeños en casa para dejar a un lado las pantallas y cómo puedes acompañar a una persona mayor sin tener que salir necesariamente a la calle ante las altas temperaturas.
El acompañamiento en la soledad está en el corazón de nuestro carisma, por ello, en nuestras residencias y comedores el verano se intensifica con la vida en comunidad, la oración, el acompañamiento y el cuidado
Menos pantallas, más presencia
Cuando el colegio acaba, la forma más rápida de mantener ocupados a los más jóvenes y niños suelen ser las pantallas, sin embargo, un abuso excesivo genera una mayor dependencia a estas tecnologías. Por ello, aquí te dejamos algunas recomendaciones que puedes poner en práctica desde ya.
- Todo en su justa medida. Los niños recurren a las pantallas cuando no tienen otra alternativa a mano. Por ello, antes de prohibir, mejor hazles una propuesta. Deja preparado cada mañana un pequeño plan del día y preséntalo por la mañana.
- Recupera el juego de siempre, trata de fomentar los juegos de mesa, juegos al aire libre…aprovecha para hacer con ellos todo eso que no puedes durante el curso escolar. Ellos se lo pasarán en grande (y tú, también)
- Un rincón de lectura (fresquito). En las horas puntas de más calor, aprovecha para animarles a descubrir una buena lectura. ¡Leer es la mejor forma de viajar sin moverse de casa!
- Deja que se aburran (sí, has leído bien). Del aburrimiento nace la creatividad. No busques llenar todo el día minuto a minuto. Del aburrimiento salen los mejores planes, así que deja algún espacio en el día para ello.
- No dejes que se olviden de Jesús. Con tantos planes durante el verano, todos, incluso los más mayores, nos olvidamos de lo más importante: Él. Busca pequeños momentos para poner a Cristo en el centro: bendice la mesa, reza antes de dormir o háblales de la biblia en forma de cuento. Todo hecho de una forma muy dinámica hará que estos ratitos se conviertan en momentos muy especiales.
¿Y qué sucede ahora con los más mayores?
Con estas temperaturas, salir a la calle resulta un plan de lo menos apetecible. Sin embargo, los más mayores necesitan de nosotros y de nuestra presencia. Estos son algunos de los gestos que puedes empezar a hacer a partir de hoy:
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- Una llamada al día. No importa que sea breve, lo importante es que sea constante. Para alguien que está solo todos los días, saber que llega la hora de la llamada le ayuda a sostener el ánimo.
- Una videollamada con los nietos o seres más queridos. Si tienes la oportunidad, una videollamada genera un impacto aún mayor. Pero, ¿qué sucede cuando es muy mayor y no puede recibir videollamadas? volvemos al punto anterior, haz la llamada o ve a hacerle una visita. Este gesto cambiará por completo su día y su semana.
- Vigila su hidratación y su estado de calor. Interésate y pregúntale si está o no bebiendo agua, si tiene la casa ventilada y si está comiendo. Con este clima y las olas de calor, estar pendiente de estos tres puntos es fundamental.
- Rezar juntos o habla con un sacerdote para que le lleven a casa la Sagrada Comunión. Una oración breve o simplemente gestionar la comunión desde casa lo cambia todo. ¡No te olvides de Jesús!
¿Y si mi familiar está en una residencia?
Aplican los mismos puntos. Llámale, ven a verle e interésate por su estado de salud. En nuestras residencias, todas las señoras cuentan con espacios completamente aclimatados y una alimentación e hidratación óptimas. Además, la oración y la comunión son fundamentales para nuestro día a día. Aquí nuestras residentes pueden acudir a las celebraciones y oraciones cuando ellas deseen, ¡Jesús no se va de vacaciones!

