El camino que nos prepara para la Navidad es el Adviento, un camino preñado de esperanza, de algo nuevo que va a nacer. La liturgia nos habla de voces que invitan a ponerse en camino: “Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos»” (Mt 3,3). El profeta Juan nos pide una conversión, un cambio del corazón. No se trata solo de pequeños gestos, sino de abrir el corazón a una transformación profunda. Un volver a Dios, un cambio de actitud y de vida alineándonos con el Reino que se acerca. Es tiempo de confrontar la propia vida con seriedad para colaborar en la transformación de nuestro mundo; y que la paz vuelva a ser una realidad.
Una de cada cinco personas en España sufre soledad no deseada: así entendemos nuestro carisma frente a esta realidad
El Gobierno de España ha aprobado recientemente el primer Marco Estratégico Estatal de Soledades (2026-2030), una estrategia que busca coordinar a administraciones públicas, tejido comunitario y Tercer Sector para dar respuestas estructurales a un problema que, según...

