Tras su partida a la Casa del Padre, recordamos las claves y frutos del pontificado de Francisco, el Papa de la misericordia y los gestos concretos.
Con profundo agradecimiento y con el corazón lleno de oración, despedimos al Papa Francisco, quien ha partido a la Casa del Padre tras más de una década guiando a la Iglesia con la fuerza del Evangelio, el testimonio de la sencillez y un corazón profundamente mariano y misionero.
Su pontificado, iniciado en marzo de 2013, marcó un antes y un después en la vida de la Iglesia. Estas son algunas de las medidas, acciones y transformaciones más significativas que deja como herencia viva:
- Una Iglesia “en salida”
Desde el inicio, el Papa Francisco impulsó una Iglesia que “salga al encuentro”, que vaya a las periferias geográficas y existenciales. Esta visión renovó el dinamismo pastoral en parroquias, diócesis y congregaciones religiosas.
- Reforma de la Curia y transparencia
Promovió una reestructuración profunda de la Curia Romana para hacerla más eficiente, sinodal y transparente. Impulsó medidas contra la corrupción y reforzó la transparencia económica del Vaticano.
- La sinodalidad como camino
Convocó el Sínodo sobre la Sinodalidad, invitando a toda la Iglesia a escuchar, dialogar y discernir en comunión. Abrió procesos consultivos que involucraron a laicos, religiosos y personas de diversas culturas.
- Misericordia como centro
Proclamó el Año Jubilar de la Misericordia (2015-2016), llevando al centro del mensaje cristiano la ternura de Dios. Promovió la cercanía sacramental, especialmente a través del perdón.
- Defensorde la Casa Común
Su encíclica Laudato si’ es uno de los documentos más influyentes del siglo XXI sobre el cuidado del medio ambiente, la justicia climática y el respeto a la creación.
- Puentes interreligiosos
Fortaleció el diálogo interreligioso, especialmente con el mundo musulmán y judío, impulsando encuentros históricos como el de Abu Dabi, donde firmó el Documento sobre la Fraternidad Humana.
- Cercanía a los pobres
Denunció con firmeza la cultura del descarte, el egoísmo económico y la indiferencia global. Promovió el Día Mundial de los Pobres, recordando que “los pobres son el corazón del Evangelio”.
- Una espiritualidad sencilla y profunda
Desde su lema “Lo miró con misericordia y lo eligió” hasta sus homilías diarias en Santa Marta, nos enseñó a vivir el Evangelio en lo cotidiano, a través de pequeños gestos de amor y coherencia.
- Impulso al papel de la mujer en la Iglesia
Si bien con pasos prudentes, Francisco nombró a mujeres en puestos importantes del Vaticano y abrió espacios de reflexión sobre su papel activo en la vida eclesial.
- Un Papa cercano y mariano
Su devoción a la Virgen, su amor por san José y sus continuos llamados a rezar por él mostraron su humanidad, humildad y confianza en el pueblo fiel.
Como Religiosas Angélicas, damos gracias a Dios por el don de su vida y su magisterio.
Francisco nos deja el legado de una Iglesia más evangélica, más pobre y más fraterna. Seguiremos orando por él y acogiéndonos a su intercesión desde el cielo, con la certeza de que su siembra seguirá dando frutos de vida, esperanza y renovación.
Descansa en paz, Santo Padre. Que la Virgen María y Santa Genoveva te reciban en el abrazo eterno del Padre.

