El domingo pasado, en la Vicaría de San Pablo, se llevó a cabo la caminata juvenil. Esta jornada se transformó en un espacio de profunda reflexión a través de la oración del Vía Crucis, visto desde la perspectiva juvenil y con un llamado a vivir la santidad en nuestras vidas cotidianas.
El evento arrancó en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, donde comenzamos con la celebración de la Eucaristía. Posteriormente, emprendimos nuestro recorrido que nos llevó hasta la parroquia Divino Niño, culminando con la última estación del Vía Crucis.
Este día especial nos permitió experimentar el verdadero sentido de la fraternidad y reconocer que, en el camino de la vida cristiana, nunca estamos solos. Vamos hacia la gran meta del cielo con nuestros hermanos y hermanas.

