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La Ascensión del Señor: ¿Qué significa que Jesús subió al cielo?

May 29, 2025 | Actualidad

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Cada año, cuarenta días después del Domingo de Resurrección, la Iglesia celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor, un misterio fundamental de nuestra fe cristiana. Este acontecimiento marca el momento en que Jesucristo asciende al cielo en cuerpo y alma, en presencia de sus discípulos, y se sienta a la derecha del Padre. Pero, ¿qué significa realmente que Jesús subió al cielo? ¿Y cuál es la importancia de esta solemnidad para nuestra vida espiritual?

Significado teológico de la Ascensión

La Ascensión del Señor no es una despedida, sino una glorificación. Cristo, que había resucitado, ahora entra definitivamente en la gloria del Padre. No abandona la tierra, sino que inaugura una nueva forma de presencia: Jesús está con nosotros de forma invisible, pero real, a través del Espíritu Santo. Como dice el Evangelio de Marcos: «El Señor Jesús, después de hablarles, fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios» (Mc 16, 19).

Una promesa de esperanza y misión

La Ascensión también es una promesa. Jesús nos asegura que un día estaremos con Él, si seguimos sus enseñanzas. Este evento es un anuncio de vida eterna y de nuestra futura participación en la gloria divina. Además, antes de ascender, Jesús encomienda a sus discípulos la gran misión: «Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio» (Mc 16, 15). La Ascensión, por tanto, nos llama a ser testigos del Resucitado en medio del mundo.

¿Por qué es importante celebrar la Ascensión del Señor?

Celebrar esta solemnidad nos ayuda a:

  • Recordar nuestra meta eterna: el cielo es nuestro destino final.

  • Reafirmar nuestra fe en la presencia viva de Cristo.

  • Renovar nuestro compromiso evangelizador como Iglesia.

  • Vivir con esperanza, sabiendo que Cristo ha vencido la muerte y nos espera junto al Padre.

Cómo vivir la Solemnidad de la Ascensión

  • Participa en la Santa Misa de la Ascensión, meditando el Evangelio y la promesa de Jesús.

  • Dedica un momento a la oración personal o familiar, agradeciendo la presencia constante de Cristo.

  • Reflexiona sobre tu propia misión como cristiano y cómo puedes dar testimonio de fe en tu entorno.

Un misterio que transforma nuestra mirada

La Ascensión del Señor no nos aleja de Cristo, sino que nos abre al Espíritu Santo, quien nos fortalece y anima en la vida diaria. Esta solemnidad nos invita a mirar al cielo sin dejar de actuar en la tierra, a vivir con los pies firmes en nuestra realidad pero con el corazón orientado hacia lo alto.

Jesús ha subido al cielo, pero no nos ha dejado solos: nos envía como testigos de su amor. ¡Vivamos la Ascensión con fe, esperanza y alegría!

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