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La llamada que cambió una vida: así acogieron las Religiosas Angélicas de Pamplona a una mujer de 92 años que vivía sola

Mar 16, 2026 | Sin categorizar

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La intervención se realizó tras la solicitud de una enfermera del Centro de Salud II Ensanche, que alertó de la situación de vulnerabilidad de la paciente

La realidad de las personas que viven en soledad es muy diversa. Ponerle solución a esa soledad, también. Esta historia comienza cuando, desde el Centro de Salud II Ensanche de Pamplona, una enfermera llamada Lola se puso en contacto con la comunidad de las Religiosas Angélicas para compartir una situación que le preocupaba especialmente: la de una mujer de 92 años, enferma, que vivía completamente sola.

“Nos llamó Lola, enfermera, para comentarnos la dolorosa situación que estaba atravesando una paciente suya”, explica la hermana Gabina, de la comunidad de las Religiosas Angélicas en Pamplona (calle Paulino Caballero, 45).

Tal como relata la religiosa, la mujer apenas contaba con apoyo familiar y su situación se había vuelto cada vez más difícil. Sabiendo que las Religiosas Angélicas acogen preferentemente a personas mayores que viven solas, la enfermera quiso saber si la residencia podría recibirla.

“Sin demora, hicimos lo que hubiera hecho nuestra Fundadora”, explica la religiosa. Así, siguiendo el espíritu de la fundadora de la congregación, Santa Genoveva Torres Morales, la comunidad decidió actuar con rapidez y valoró la situación. 

“Una vez conocida la extrema necesidad de la señora, constatamos que era urgente el ingreso: enferma, mucha soledad y tristeza, sin familia, sólo algún pariente lejano…”, recuerda la hermana Gabina.

Tras realizar las gestiones necesarias y contar con el acuerdo de una prima de la mujer, el ingreso se hizo posible el 2 de noviembre de 2025, en cuanto quedó disponible una habitación en la residencia.

Cinco meses después de su llegada, el cambio en la residente ha sido evidente. “Gracias a Dios, ha dado un cambio notable. No parece la misma”, cuenta la hermana Gabina.

La propia residente asegura sentirse feliz y agradecida por el trato recibido, tanto por parte de las religiosas como del personal de enfermería. Poco a poco se ha ido integrando en la vida diaria de la residencia, participando en las actividades organizadas por la terapeuta y compartiendo tiempo con otras residentes.

“Se ha ido relacionando con las señoras e incorporando a las actividades. Se la ve con interés de aprender; le gusta participar en los juegos de mesa y disfruta de todo”, explica la hermana Gabina.

Para la comunidad, esta historia es también un motivo de agradecimiento hacia los profesionales sanitarios que detectan y acompañan situaciones de vulnerabilidad. “Queremos agradecer de corazón a las personas que trabajan en el Centro de Salud por el bien que hacen a tantas personas que necesitan de sus atenciones, ayuda, escucha y asesoramiento”, afirma la hermana Gabina.

En esta situación tan delicada, la colaboración entre los servicios sanitarios y la residencia ha permitido ofrecer una respuesta rápida a una situación de soledad que podría haber pasado desapercibida a los ojos del mundo. 

La acogida de esta mujer forma parte de la misión que las Religiosas Angélicas desarrollan desde hace más de un siglo, inspiradas por la fundadora, Santa Genoveva Torres Morales, dedicada a acompañar a personas que sufren soledad, sea cual sea su situación.

“La necesidad de nuestro carisma se extiende a niños, jóvenes y adultos. Esto lo experimentamos cada día, no sólo en España, sino también en los países de misión donde está presente la Congregación”, explica la religiosa. 

Una misión que nace de una convicción sencilla: que ninguna persona debería afrontar la enfermedad o la vejez en soledad. Y que termina con una petición que resume el espíritu de la congregación: “Pedimos a Dios que haya muchos samaritanos y samaritanas que quieran dedicar su vida a curar las heridas de tantas personas que en el mundo sufren soledad”, concluye desde Pamplona la hermana Gabina.

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