La Iglesia universal ha recibido a un nuevo pontífice: León XIV. El norteamericano Robert Francis Prevost, nacido en Chicago en 1955, fue elegido el pasado jueves, 8 de mayo, como el sucesor número 267º de Pedro.
Misionero en Perú durante más de 40 años y, desde 2023, prefecto del Dicasterio para los Obispos, este nuevo papa marca varios hitos históricos: es el primer pontífice agustino de la historia y el primero con doble nacionalidad estadounidense y peruana. Su elección ha despertado gran interés no solo por su origen, sino por el tono profundamente espiritual y fraterno de su primera aparición como Obispo de Roma. Durante su primera bendición Urbi et Orbi, pronunciada desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el papa León XIV no ofreció un discurso político ni protocolar, sino un mensaje de esperanza: “¡Dios nos quiere, Dios os ama a todos, el mal no prevalecerá!
En su mensaje, el nuevo pontífice expresó una gran gratitud al papa Francisco, cuya figura fue clave en la evolución reciente de la Iglesia. Unas palabras donde reconoció su trabajo incansable y su legado. Un camino que seguirá construyendo el nuevo pontífice, quién manifestó su deseo de una Iglesia sinodal, cercana, misionera y abierta al diálogo: «Queremos ser una Iglesia sinodal, una Iglesia que camina, una Iglesia que busca siempre la paz, que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca especialmente de los que sufren.»
40 años de misión en Chiclayo
Antes de llegar al papado, León XIV fue obispo de Chiclayo, en el norte de Perú, una ciudad que lo recuerda con cariño y que hoy celebra con entusiasmo la elección de su obispo como Sumo Pontífice. Su profunda conexión con América Latina se hizo evidente desde el primer momento: en su bendición Urbi et Orbi habló en español, un gesto cargado de cercanía hacia los pueblos que marcaron su misión pastoral. “Y si me permiten también una palabra, un saludo a todos y en modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo, en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto, para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo.”, destacó el Papa durante la bendición.
En su juventud, había iniciado estudios de ingeniería, pero pronto descubrió su verdadera vocación en la vida religiosa, la cual desarrolló en la Orden de San Agustín, donde cultivó su amor por la vida comunitaria y el pensamiento espiritual. “Soy hijo de san Agustín, agustino, quien dijo: “Con vosotros soy cristiano y para vosotros, obispo”. En este sentido, todos podemos caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.”, señaló León XIV durante su bendición.
«In Illo uno unum»
El papa León XIV ha mantenido el escudo y lema que eligió en su consagración episcopal: «In Illo uno unum», una expresión tomada de san Agustín en su Exposición del Salmo 127. Estas palabras, que significan «En Aquel que es Uno, uno», expresan una convicción central de la espiritualidad agustiniana: aunque los cristianos seamos muchos, en el único Cristo somos uno.
En una entrevista concedida al Vaticano en julio de 2023 cuando aún era cardenal, Robert Prevost explicaba el sentido profundo de esa elección:
“La unidad y la comunión forman parte del carisma de la Orden de San Agustín y también de mi forma de actuar y pensar. Para mí, promover la unidad y la comunión es fundamental.”
Este ideal no sólo define su visión de la Iglesia, sino que conecta directamente con las claves del actual camino sinodal: comunión, participación y misión. Como buen hijo de san Agustín, León XIV abraza una Iglesia que camina unida, animada por el deseo de vivir la fraternidad y la unidad en Cristo.
Con voz pausada y emocionada, cerró su primer saludo con unas palabras a la Virgen María: «Hoy es el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya. Nuestra Madre, María siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca y ayudarnos con su intercesión y su amor. Por eso, me gustaría rezar junto a vosotros. Recemos juntos por esta nueva misión, por toda la Iglesia, por la paz en el mundo, y pidamos esta gracia especial a María, nuestra Madre”
Desde su espiritualidad agustiniana, el papa León XIV expresó un deseo profundo de cercanía, unidad y consuelo, un llamado que resuena especialmente con nuestro carisma, cuya misión es precisamente acompañar a las personas en soledad o que más lo necesitan. Por ello acogemos con alegría este nuevo pontificado, en el que reconocemos un eco fraterno del Evangelio vivido en lo cotidiano.

