Nuestra misión nace del corazón de nuestra vocación y del carisma que Dios suscitó en nuestra Madre Fundadora, Santa Genoveva Torres Morales. Desde nuestros inicios estamos llamadas a vivir siguiendo a Jesús y a hacer de nuestra vida un servicio a los demás, especialmente a quienes experimentan la soledad, la fragilidad o la necesidad de sentirse acompañados.
Santa Genoveva, que conoció de cerca la experiencia de la soledad y de los caminos complejos de la vida, quiso responder a esta realidad poniendo su vida al servicio de quienes más lo necesitaban. Por ello, a raíz de su experiencia de fe y de su confianza en el Corazón de Jesús, nació una misión que hoy seguimos viviendo fielmente y haciendo presente en nuestras misiones y comunidades.
¿Qué significa ser Religiosa Angélica?
Ser Religiosa Angélica significa vivir desde el Corazón dejando que el Señor transforme nuestra manera de mirar y de estar junto a los demás. Por eso, nuestra misión se expresa en cada lugar donde estamos llamadas a servir y en cada persona a la que acompañamos.
Actualmente, nuestra misión se extiende por diferentes puntos de España, México, Venezuela y Colombia, lugares donde encontramos realidades diferentes con necesidades concretas y donde tratamos de llevar fielmente el mismo espíritu que recibió nuestra Congregación desde sus comienzos.
Una parte importante de nuestra misión se desarrolla en nuestras residencias para señoras mayores, donde acogemos y acompañamos a mujeres que pueden vivir en soledad o necesitar cuidados y atención. Estos son espacios de acogida, convivencia y acompañamiento, donde procuramos que cada mujer se sienta querida y valorada, respetando su autonomía e independencia. En cada residencia, las señoras pueden llevar sus propias pertenencias y mobiliario, convirtiendo así la habitación en, literalmente, su hogar. ¡Y esto es lo que marca la diferencia!
Nuestro compromiso alcanza también a niños y niñas que viven situaciones de vulnerabilidad. En los comedores de Bachaquero, en Venezuela, y Calarcá, en Colombia, trabajamos para responder a sus necesidades, ofreciéndoles alimentación y acompañamiento, junto con oportunidades de educación y formación. Por otro lado, a través de nuestras casas de espiritualidad, nuestro apostolado y el acompañamiento vocacional, seguimos ofreciendo también espacios de encuentro con Dios y de crecimiento en la fe. Son distintas expresiones de un mismo carisma que nos invita a poner nuestros dones al servicio de los demás y a descubrir, en cada realidad, cómo podemos responder a la llamada que hemos recibido.
Una misión que también necesita de ti
La misión que Santa Genoveva inició es una tarea viva que seguimos construyendo y expandiendo cada día, y que necesita también de todas aquellas personas que desean caminar a nuestro lado. Nuestras obras son posibles gracias a la entrega de tantas personas que colaboran con nosotras y que hacen suyo, de una manera u otra, el deseo de estar cerca de quienes más lo necesitan. Su ayuda nos permite seguir sosteniendo nuestros proyectos y continuar dando respuesta a las necesidades que encontramos en nuestras comunidades.
Por eso, queremos invitarte a que formes parte de ella, colaborando con alguna de nuestras obras, apoyando económicamente sus necesidades, compartiendo nuestra labor o acompañándonos con tu oración. Cada gesto de cercanía contribuye a que podamos continuar llevando adelante la misión que hemos recibido.
Hoy, al igual que hemos venido haciendo durante más de 100 años, queremos seguir siendo fieles al camino que nos marcó Santa Genoveva: vivir desde el amor de Dios y poner nuestra vida al servicio de los demás. Desde nuestras comunidades, nuestras residencias, nuestros comedores y cada una de nuestras obras, seguimos respondiendo a esa llamada.
Tu colaboración nos ayuda a seguir haciendo presente el carisma de las Angélicas y a acompañar a quienes más lo necesitan. ¿Quieres formar parte de nuestra misión? Puedes hacerlo aquí.

